martes, 30 de agosto de 2016

¡Toda una vida¡

Siempre que veo a parejas mayores compartiendo todavía experiencias, me entra mucha envidia y un mismo pensamiento: "yo también quiero". La vida pasa más rápido de lo que pensamos, cuando te das cuenta cumples los cuarenta y empiezas a echar ligeras miradillas hacía atrás, intentando verificar si estás viviendo la vida que quieres y de la manera que quieres, o si estás muy lejos del camino. Ojalá dentro de unos cuantos años me vea como estas parejas, que siguen caminando juntos en la vida; felices y orgullosos de todas las cosas vividas, y alegres por todas las que todavía les quedan por vivir, JUNTOS.  



© Miguel Ángel Santos Hidalgo

lunes, 29 de agosto de 2016

Cultura inquieta, colada imposible...

Es lo que tienen las vacaciones, que te regalan imágenes curiosas; nunca había visto una "colada" de páginas de periódicos, cada hoja puesta a secar en la cuerda con más delicadeza que la mejor de las camisas.



© Miguel Ángel Santos Hidalgo

domingo, 21 de agosto de 2016

¿Es mejor atrapar un "Pokemon" digital o uno analógico, de carne y hueso?

Si tu respuesta ha sido el digital, quizás debes plantearte en qué estás gastando tu valioso tiempo. Tomando como premisa saludable la necesidad de dormir un mínimo de ocho horas, cada día nos reglada más de cincuenta y siete mil segundos, y en qué los gastes depende de tí. 

Pokemongo ha entrado de lleno en nuestras vidas; dicen que es un pasatiempo fantástico, muy divertido y adactivo, que consiste en pasar tu dedo índice de un lado a otro por la pantalla de tu móvil o tableta, ¡guau que chupi guay! Sinceramente, se me ocurren otras muchas cosas más interesantes que se pueden hacer.

© Miguel Ángel Santos Hidalgo

Simplemente dar un paseo por el mar, con la vista perdida en el horizonte.



lunes, 15 de agosto de 2016

La hamaca imposible

"Si lo has visto, te lo has perdido", esto escuche comentar al maestro José Benito en un taller al que tuve la suerte de asistir en Yecla hace tiempo. En términos fotográficos, significa que si lo has visto con los ojos, has perdido la fotografía, has perdido captar ese momento con tu cámara.

En esta ocasión hubo suerte, pude ver las intenciones de la protagonista de la fotografía, escalando la piedrecita para prepararse "la hamaca imposible". Tuve tiempo de sacar la cámara del bolso e inmortalizar el momento, evidentemente duró poco subida ahí arriba con tanto saliente clavándose en el coxis.

© Miguel Ángel Santos Hidalgo

¿No hubiera sido más fácil poner el trozo de tumbona en la arena y taparse la cabeza con un trapito? Pensándolo mejor, quizás estaba echando el ojo desde esa posición más elevada a los surferos que iban y venían con esos cuerpazos (jajaja).


domingo, 3 de julio de 2016

Fotografías de la salida nocturna: "Campos de lavanda"

Siempre que te enfrentas a la fotografía nocturna hay que tener en cuenta: llevar pilas y baterías cargadas, preparar trípode, el flash de mano (cuyas pilas siempre están agotadas), el disparador (que nunca aparece¡¡), llevar algo de abrigo porque por la noche refresca, algo de comer y beber (bocadillo, agua, pipas...).

Antes de comenzar la marcha, un café de rigor en el pueblo para evitar quedarse dormido agarrado al trípode, y algo de comer, porque en el campo hasta el chorizo "campofrío" sabe como el mejor chorizo ibérico.

Lo primero localizar dónde vas a poner el campamento base. En este caso, nos hemos desplazado dos estimados a los campos de lavanda, pudimos comprobar que no eramos los únicos con esa idea. Luego preparas el trípode y la cámara, y vas tomando las primeras fotografías del atardecer, a la espera de que caiga la noche. Venga ese bocata que ya apetece¡¡¡

El estado del cielo y el momento lunar puede determinar las opciones de fotografías que podrás hacer, aunque llevamos las linternas de caza, los geles de color, el flash de mano...En esta ocasión había casi luna nueva,  es decir, nada de luz.

Estuvimos divirtiéndonos con las iluminaciones: "el árbol ha quedado quemado", "esas plantas han quedado verdes completamente", "baja el frontal que me dejas ciego", "he puesto 30 segundos, vete para allá y da un poco de luz a aquellas piedras".... Y así va pasando la noche, entre risas, sorpresas por lo que sale en la pantalla de la cámara (muchas decepciones también), picaduras de los mosquitos, etc.

Aquí os dejo una muestra de las fotografías que creo se pueden salvar:

Aunque las lavandas no estaba todavía en flor, había un olor bastante intenso...





Iván, con lo grande que eres que chiquitín quedaste...



Esta fotografía la recordaré con mucho cariño por ser la primera vía láctea que sacamos, sorpresas que te da la vida... (siento el ruido, nitidez, y un largo etc)



© Miguel Ángel Santos Hidalgo

jueves, 16 de junio de 2016

Padres en peligro de extinción....

Vivimos inmersos en la era electrónica, y cada día de una manera más dependiente. Desde muy pequeños ya los niños y niñas disponen de potentes teléfonos móviles. Si olvidamos el teléfono en casa, pasamos todo el día estresados, deseando que llegue la hora de volver y poder consultar si María ha podido ir a la peluquería o si Felipe ha bajado a pasear a su perro.  No podemos negar que quizás sea uno de los inventos del que nos costaría bastante desprendernos ahora. Muchas veces pienso ¿cómo podíamos vivir antes sin este invento?.

Sin embargo, en numerosas ocasiones he visto como familias enteras se sientan a la mesa para comer o cenar, y cada uno está en su mini mundo, con los ojos clavados en el dichoso móvil, o personas intentando escribir un mensaje con la oreja mientras conduce el coche ¿no podrá esperar al siguiente semáforo rojo? Incluso desde muy pequeños, ¿qué el bebé no come?, pues sacamos el móvil y le ponemos un vídeo de pocoyó o de bob esponja. Este es el comienzo de esa dependencia humano - máquina. Esta semana incluso he podido leer que ya están fabricando un móvil completamente flexible, que te podrás enrollar en la muñeca, como una pulsera. ¡En breve los niños vendrán de serie con 4G y WIFI!.

Los padres no nos damos cuenta que los años pasan, y el tiempo no dedicado a los hijos no volverá. Pero todavía hay algunos -entre los que me incluyo, creo,  que juegan con sus hijos, que practican deportes con ellos, que disfrutan de una tarde de sofá y manta, de una cena en la cocina o de una partida al "just dance" ¿por qué no?. 

El sábado pasado acompañé a mi hija a un cumpleaños de amigos del colegio, y tuve la oportunidad de compartir un rato divertido con otros padres como yo, ¡en peligro de extinción!. El juego estrella no fue el Candy Crush desde luego, sino el Balón Prisionero, el Fútbol, corretear de un sitio a otro; padres y madres rodando por los suelos, e hijos compartiendo momentos inolvidables.

Mis hijas de mayor no sé ni cómo ni qué serán, pero ojalá sepa transmitirlas que la felicidad está en las cosas sencillas, en esos pequeños momentos en los que te alegras inmensamente de estar vivo.